
Minerva McGonagall: biografía, firmeza y secretos
- Nacimiento
- 4 de octubre de 1935
- Varita
- Abeto, 9½", pelo de unicornio
- Patronus
- Gato
- Sangre
- Mestizo
- Animago
- Gata atigrada
- Posición
- Directora de Hogwarts
Minerva McGonagall es estricta, exacta y casi nunca sonríe. También es de las pocas personas adultas que defienden a Harry sin dudar. Los libros la muestran tal cual es: una profesora severa que se juega todo por sus alumnos.
Quién es
Es profesora de Transformaciones, subdirectora de Hogwarts y jefa de la casa Gryffindor. Es Animaga y se convierte en una gata atigrada. Es la primera persona de Hogwarts que vemos en los libros: la gata que vigila Privet Drive en La piedra filosofal (cap. 1), con unas marcas alrededor de los ojos idénticas a sus anteojos. Es ella quien recibe a los alumnos de primer año al llegar y los guía hasta la ceremonia del Sombrero (La piedra filosofal, cap. 7). Cree en las reglas, pero sabe cuándo romperlas.
Momentos clave
- La piedra filosofal, cap. 9: se las arregla para que Harry juegue en el equipo de quidditch en primer año, algo que el reglamento no permitía, y le consigue una Nimbus 2000.
- El cáliz de fuego, cap. 22: reúne a los alumnos de cuarto en adelante y les enseña a bailar para el Baile de Navidad, con la misma seriedad con la que da una clase de Transformaciones.
- La orden del Fénix, cap. 20: cuatro Aturdidores la alcanzan cuando intenta evitar que Umbridge detenga a Hagrid.
- La orden del Fénix, cap. 29: defiende el sueño de Harry de ser auror ante Umbridge y promete ayudarlo.
- Las reliquias de la Muerte, cap. 30: se bate en duelo con Snape y anima las armaduras del castillo para defender Hogwarts.
Relaciones
Con Dumbledore, una confianza total. Con Harry, un cariño que casi nunca dice en voz alta. Con Snape, una relación fría, entre colegas de casas opuestas. Con Umbridge, una enemistad abierta. Con Hagrid, respeto mutuo, incluso cuando él cría dragones a escondidas. Con los alumnos de su casa, exigencia y orgullo: nadie en Gryffindor recibe de ella un elogio fácil.
Lo que casi nadie nota
En La piedra filosofal (cap. 1), McGonagall duda de dejar al niño con los Dursley y lo dice en voz alta: opina que son los peores muggles. Los hechos le dan la razón durante los diez años siguientes.
Y en La orden del Fénix (cap. 29), su "te voy a ayudar a ser auror, aunque sea lo último que haga" es una de las pocas veces en que McGonagall pierde su calma de profesora para hablar como una mujer enfadada de verdad.
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