
Las casas
Casa Ravenclaw: la herida de Helena y la libertad de Luna
Ravenclaw es la única casa cuyo tesoro fue robado por la hija de su fundadora. La casa de las mentes brillantes carga la herida más humana de todas: sentir que nunca eres suficiente.
No es la casa de los que sacan diez
Es la confusión más común. Si Ravenclaw fuera la casa de las calificaciones, Hermione habría terminado ahí. Es la mejor alumna de su generación y en el tren de La piedra filosofal (cap. 6) ya dice que quiere ir a Gryffindor, aunque Ravenclaw "no estaría tan mal". El Sombrero la manda a Gryffindor.
Lo que Ravenclaw pide no es memoria ni disciplina. Es curiosidad. La gente que no puede dejar de preguntarse por qué, que conecta cosas que nadie más conecta, que disfruta una idea rara aunque no le sirva para el examen. Se puede reprobar y ser muy Ravenclaw.
La prueba está en la puerta de su sala común. No tiene contraseña. Una aldaba en forma de águila te hace una pregunta, y tienes que contestarla. En Las reliquias de la Muerte (cap. 29), la pregunta es a dónde van los objetos que se desvanecen. No hay una respuesta correcta que memorizar. Hay que pensar.
Rowena y Helena
Rowena Ravenclaw era la bruja más brillante de su tiempo. Su diadema, según la leyenda, daba sabiduría a quien la usara, y llevaba grabada su frase más famosa: que el ingenio sin medida es el mayor tesoro del hombre.
Su hija, Helena, creció a su sombra. Todos admiraban a Rowena. Nadie admiraba a Helena. Así que un día le robó la diadema, quería ser más lista que su madre, y huyó a Albania.
Rowena enfermó y mandó a buscarla a un hombre que amaba a Helena. Ella se negó a volver. Él la mató en un ataque de rabia y luego se quitó la vida. Rowena murió sin volver a ver a su hija. El hombre era el Barón Sanguinario. Helena es la Dama Gris, el fantasma de la torre de Ravenclaw, que se lo cuenta a Harry durante la batalla (Las reliquias de la Muerte, cap. 31).
De los cuatro fundadores, es la historia más triste. Y es la única que nadie contó hasta el último libro.
La diadema y Voldemort
Siglos después, un alumno de Slytherin se ganó la confianza de la Dama Gris. Ella le contó dónde estaba la diadema. Él fue a buscarla y la convirtió en Horrocrux. La escondió en la Sala de los Menesteres, donde años después la destruiría el Fuego Maldito.
Una joya nacida del orgullo intelectual terminó en manos del hombre que quería ser más listo que la muerte. La historia completa está en La diadema de Ravenclaw y la Sala de los Menesteres: quinto Horrocrux.
Luna, la Ravenclaw perfecta
Si alguien representa lo mejor de esta casa, es Luna Lovegood. No porque sea la más estudiosa, sino porque es la más libre.
Aretes de rábano. Un collar de corchos de cerveza de mantequilla. Lentes de colores para ver criaturas invisibles. Le dicen "Lunática" desde que aparece en La orden del Fénix (cap. 10), y le da completamente igual.
Luna vio morir a su mamá a los nueve años, por eso puede ver a los thestrals. Pasó meses encerrada en el sótano de la Mansión Malfoy (Las reliquias de la Muerte, cap. 23) y lo que hizo ahí fue darle ánimos al señor Ollivander. Usa su mente para ver el mundo de una forma que nadie más ve, y no necesita que nadie le dé la razón.
Helena y Luna son las dos caras de la misma casa. Una usó su inteligencia para competir con su madre y la perdió. La otra la usa para ser ella misma y no ha perdido nada.
Libro vs. película
- La puerta de la sala común no aparece en la película. En el cine, Luna lleva a Harry directo con la Dama Gris, y se pierde la escena del acertijo.
- Luna en el sótano sí está en la película, pero apenas en unos segundos. En el libro su manera de cuidar a los demás prisioneros es más clara.
- La historia de Helena y el Barón se resume mucho en el cine. En el libro es de los momentos más tristes de la batalla.
Lo que casi nadie nota
- Ravenclaw también tiene su traición. Marietta Edgecombe, la que delató al Ejército de Dumbledore en La orden del Fénix (cap. 27), era de Ravenclaw. Su mamá trabajaba en el Ministerio y ella nunca quiso estar ahí: fue por obligación y se echó para atrás en cuanto sintió el riesgo. El miedo a quedar mal es la trampa de los inteligentes.
- Voldemort coleccionaba fundadores. Dumbledore lo explica en El misterio del príncipe (cap. 23): quería objetos de los cuatro fundadores para sus Horrocruxes. Tener la diadema de Ravenclaw era, para él, quedarse con un pedazo de la historia de Hogwarts.
- La pregunta de la aldaba es un retrato de la casa. A Ravenclaw no le importa que sepas la respuesta. Le importa cómo llegas a ella.
¿Y si te sale Ravenclaw?
No presumas el promedio. Mejor pregúntate qué harías con esa mente: usarla como Helena, para demostrar que vales, o como Luna, para ver lo que nadie ve. Nuestro test de casas tiene trece preguntas pensadas para eso, sin trivia.
La parte anterior de la serie es Casa Slytherin: por qué no es la casa de los malos. La siguiente es Casa Hufflepuff: la más subestimada de Hogwarts, la casa de la que todos se burlan.
Preguntas frecuentes
¿De qué casa es Luna Lovegood?
De Ravenclaw, igual que Cho Chang.
¿Cómo se entra a la sala común de Ravenclaw?
No hay contraseña. Una aldaba con forma de águila hace una pregunta y, si la respondes bien, se abre la puerta.
¿Qué simboliza Ravenclaw?
Ingenio, sabiduría y curiosidad. Sus colores son azul y bronce, su animal es el águila, su fantasma es la Dama Gris y su fundadora fue Rowena Ravenclaw.
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